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Libros Cyberpunk: Neuromante

Portada de Neuromante, edición Booket
Portada de Neuromante, edición Booket
Hoy abordamos la que sin ningún género de dudas puede ser catalogada como una de las tres obras seminales de la creación del cyberpunk. Quizá junto a El jinete de la onda del shock de John Brunner y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick (amén de otras muchas historias cortas de este último) conforme los tres imprescindibles que dieron lugar, literariamente hablando, a la aparición del género durante finales del siglo veinte.

Neuromante es la primera de las tres novelas que forman la llamada Trilogía del Sprawl, que no es una trilogía per se, sino tres libros que comparten una misma ambientación, cruzan algunos personajes y tienen un estilo común y muy propio.

Seguiremos los pasos de Case, un ex-hacker en el ciberespacio (sí, el ciberespacio de mundos virtuales, avatares y "magia" tecnológica en forma de programas. Pues de aquí salió) que, después de haber querido robar a sus jefes, es sometido a un proceso por el que sus habilidades quedan mermadas. Sumido en la desesperación, se da a las drogas, la vida vacía, el buscar la muerte de un modo u otro y todo eso que hacen los personajes acabados. El típico antihéroe cyberpunk, vamos. El caso es que pende sobre él la condena a muerte de un señor del crimen local, y entonces es cuando hace aparición Molly (a la que ya habíamos conocido en la película Johnny Mnemonic y unos pocos afortunados en el relato del mismo nombre anterior a la novela) que le saca de ahí para ofrecerle un trabajo para el que le corregirán su "amputación hackera" y volver a la carga. Ya con Molly a su lado, aventura por aquí, aventura por allá, este me quiere matar, este también, vamos a una estación espacial...

La novela cumple con todos los clichés, a lo que alguien puede pensar "pues vaya, qué poco original", pero es que, amigos, esta novela creó los clichés cyberpunk, por lo que no os enfadéis con ella, sino con todas las demás que han pasado por vuestras manos después, y que copiaron se inspiraron en esta. El hacker acabado, la bella mujer asesina con partes cibernéticas, la inteligencia artificial que maneja los hilos... Todo. He encontrado incluso en el juego de rol Cyberpunk 2020 muchas armas y ciberimplantes extraídos punto por punto de esta novela.

Ni que decir tiene que, como creadora del subgénero, todo lo que encontréis relacionado en el cine, como The Matrix, bebe mucho de Neuromante. Días extraños, Hackers... Si encuentras un cyber-vaquero, ten por seguro que la sombra del bueno de Bill anda por ahí. Por cierto, sé que ya lo he dicho con anterioridad, pero no está de más repetirlo: William Gibson no está muerto. De hecho, tiene una cuenta de Twitter, a través de la cual podéis seguir sus desvaríos noticias.

Conclusión: Si te gusta el género, has de leerlo. Si no te gusta el género, pero te gusta la literatura, has de leerlo. Si no te gusta ni el género ni la literatura... querido lector, ¡te has equivocado de blog!

4 comentarios:

  1. Un buen artículo, y bastante acertado con respecto al tema de los clichés.

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  2. Hace años que leí esta novela y tengo pendiente una relectura.
    La describes tal y como la recuerdo, pero no se siente igual un libro con 22 años que con 32. Diez años cambian a cualquiera.

    Estupendo post. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Me pasó igual. Bueno, quizá peor. La primera vez no me enteré de todo, de hecho...

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