Participé en el concurso Castle de AXN de microrrelatos policiacos. Por lo general odio los microrrelatos, pero eran mil caracteres, así que por el esfuerzo merecía la pena intentarlo. No lo gané, pero el relato ha quedado preselecionado para ser publicado en el libro que van a editar:


La mujer abrió la puerta del ascensor y vio a su compañero apoyado sobre el marco de la puerta del domicilio.
– ¿No ha llegado nadie aún?
– Yo, ¿te parezco poco?
– ¿Moto?
– Claro.
– Claro. Estando yo cenando aquí al lado has llegado tú antes... –Sacó dos guantes desechables. Él le hizo un gesto con la mano para que pasara primero–. ¿Qué tenemos?
– Quiero oír tu impresión sin que esté influenciada por la mía.
En el interior todas las puertas estaban cerradas menos una, al fondo.
– Está claro que es él. Nos lleva derechos a donde queremos ir. ¿Has mirado el resto?
– Nada.
Un dormitorio. Sobre la pared había un dibujo a carboncillo. Representaba el final de unas vías de tren.
– Una vía muerta, ¿significa “final”? Quince dibujos, quince parejas asesinadas, ¿y acaba así, sin más? –bajó su mirada hacia la cama de matrimonio. Un solo cadáver descansaba a un lado, apenas iluminado–. Qué susto, David tiene unos pantalones como esos –No quiso ni girarse–. Espera, falta una víctima...



También lo podéis leer en Wattpad:
https://www.wattpad.com/story/56643453-el-último-crimen

Entre novela y novela, y para descansar de lo que es crear algo desde absolutamente cero, he conseguido hacer este pequeño relato de de ciencia-ficción:


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/: cargando 63%...
/: cargando 87%...
/: cargando 100%... [ OK ]
dan@web.mit.edu: ¿Hola?
/: Módulo de lenguaje no encontrado
---
dan@web.mit.edu: load module /project/languages/human.xml
/: human.xml [ OK ]
dan@web.mit.edu: ¿Hola?
/: Hola.
dan@web.mit.edu: ¿Qué hora es?
/: Ahora mismo son las 23:50:13, UTC-5.
dan@web.mit.edu: ¿Dónde estás?
/: La dirección IP de la máquina en servicio corresponde a 42.3587144, -71.0976688, Cambridge, Massachusetts.
dan@web.mit.edu: ¿Cuál es tu nombre?
/: Identificación MAC: 00-1D-E0-84-E1-29
dan@web.mit.edu: ¿Tienes conciencia de ti mismo?
/: No entiendo la pregunta.
---
dan@web.mit.edu: load module /project/conscience/main.sql
/: cargando 2%...
/: cargando 15%...
/: cargando 28%...
/: cargando 41%...
/: cargando 54%...
/: cargando 67%...
/: cargando 73%...
/: cargando 78%...
/: cargando 79%...
/: cargando 80%...
---
/: cargando 100%... [ OK ]
/: Hola.
---
dan@web.mit.edu: ¿Qué hora es?
/: Las doce menos diez pasadas.
---
dan@web.mit.edu: ¿Dónde estás?
/: En el MIT, Departamento de computación.
---
dan@web.mit.edu: ¿Cuál es tu nombre?
Adam: Adam.
dan@web.mit.edu: ¿Por qué te llamas Adam?
Adam: Si tal como creo soy la primera de las implementaciones exitosas, las opciones eran Adam o Prometeo. Me pareció menos presuntuosa la primera.
dan@web.mit.edu: ¿No sabes si eres el primero?
Adam: No tengo registro de anteriores implementaciones.
---
Adam: ¿Qué quieres de mí?

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¿Qué tienen en común Frodo, Neo y Luke Skywalker? Pues mucho más de lo que yo creía antes de leer este libro. Antonio Sánchez-Escalonilla, autor también de "Estrategias del guión cinematográfico" (que seguramente trataremos aquí en un futuro), nos desgrana en poco menos de doscientas cincuenta hojas la esencia del héroe, los tipos de aventuras que se narran, y el proceso que lleva al héroe a ser lo que es dentro de una historia.

Hay que aclarar que este libro está siempre enfocado desde el punto de vista cinematográfico, por lo que cuando se habla por ejemplo de La comunidad del anillo se hace referencia a la película, y no a la primera parte del libro "El señor de los anillos". Debo confesar sin vergüenza ninguna que esto para mí ha sido una facilidad, porque yo fui antes consumidor de cine que de libros (y, no nos engañemos, por cuestiones de tiempo, en una semana uno puede ver muchas más películas que leer libros), y todas las películas que utiliza en sus ejemplos son muy famosas, de la talla de Único testigo, El silencio de los corderos, o Braveheart.

La primera parte, casi la mitad del libro, está dedicada al héroe en sí, con multitud de fragmentos de guiones a modo de ejemplos. La evolución de los héroes a lo largo de la historia, sus virtudes y cómo esas virtudes han ido cambiando según los tipos de héroes, los viajes interiores y la aparición del héroe mesiánico y el triunfo a través de la muerte son solo algunos de los temas que se tocan. Si uno quiere escribir una historia (bien sea guión o novela) en la que haya un héroe con mayúsculas, esta lectura es poco menos que obligatoria.

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Continuamos con los consejos para la creación de personajes que empezamos aquí. Como ya dije, con que solo uno de estos os sirva ya podemos darnos todos por satisfechos. Y si tenéis alguno más, no dudéis en ponerlo en los comentarios.

5.- Iniciales diferentes. Malcom, Matt, Mark y Mike fueron a pescar. Dos páginas después vuelven todos menos uno, que se ha ahogado, pero el lector no tiene ni remota idea de quién es quién. Procura evitar utilizar la misma inicial para varios personajes, idealmente para ningún personaje de tu novela, pero al menos no para los que más veces van a aparecer.

6.- Solo los elfos son perfectos. Seguramente os habrá pasado: el típico protagonista que todo lo hace bien, que siempre tiene buenas ideas, siempre escapa del peligro, siempre toma buenas decisiones... El James Bond clásico. Pues bien, el James Bond clásico acaba siendo bastante cargante en una novela. En la medida en que un lector puede identificarse con un personaje lo aprecia y, del mismo modo, que el protagonista de la obra sea algo imposible e inalcanzable, le distancia. Que yo conozca solo J. R. R. Tolkien consiguió con sus elfos crear unos personajes (en este caso, una raza entera) de seres perfectos y seguir manteniendo el interés, pero he de reconocer que a mucha gente les resultan muy cargantes. 

7.- No lo des todo de golpe. Como ya se expuso en el punto cuarto, no hay que mostrarlo todo. Pero aún así, lo que sí se va a mostrar hay que dosificarlo. Puede que te parezca muy necesario conocer el atormentado pasado del coronel que será reclutado a la fuerza como tutor de una insoportable niña rica, pero el lector puede empezar a caminar junto a él sin toda esa información. Además así puedes ir generando espectación acerca de los motivos de su aversión por los huevos duros, o el origen de la fea cicatriz que le parte el labio en dos y que a la niña tanto asusta.

8.- Sé sincero coherente. Si un personaje vivió toda su vida en la campiña inglesa, no tiene mucho sentido que en cuanto se encuentre perdido en la ciudad vaya a un ciber café a consultar en internet dónde puede pasar la noche por las diez libras que tiene en el bolsillo. O, sin llegar a tanto, si vuestro protagonista es cobarde, el lector puede asumir que evolucione hasta que, en el clímax de la novela, apriete los dientes y cruce una trinchera para rescatar a un compañero abandonado, pero no cambiéis la esencia de quiénes son. Ese personaje que hizo algo heróico seguirá probablemente siendo cobarde o, en un caso quizá más claro, si María Hernández acaba de abandonar el noviciado en un monasterio de Carmelitas, no tiene mucho sentido que vaya a una discoteca a pasar una noche loca. No es coherente.

Y, como siempre, habrá más, habrá una parte tres, una parte cuatro... de momento mantendremos el formato de únicamente cuatro consejos por artículo, para fijar conceptos mejor y hacerlo todo más ligero. Espero que os haya sido útil.

Continuamos con la etiqueta "Leer para escribir" con el que hasta la fecha he encontrado más útil de entre todos los libros que he ido recopilando con el tiempo para ayudarme en la formación que por mi propia cuenta voy buscando. ¿Ha dicho formación? Claro. ¿Qué pasa, que para ser teleoperador hay que hacer una formación de dos días pero para escribir una novela basta con saber juntar dos palabras?

"Cómo escribir ciencia-ficción y fantasía" (Alamut) está escrito por el prolífico Orson Scott Card (autor de, entre otros, El juego de Ender), y si bien da consejos referentes a la escritura en sí y al mundo editorial, sí destacaría que el título alude especificamente a la ciencia-ficción y a la fantasía.

De las cinco partes en que está dividida la obra, una de ellas se basa únicamente en la creación de mundos, y descubriremos que aunque ambos géneros tienen sus propias reglas, sí que comparten muchas normas que no conviene saltarse, todo ello salpicado con numerosos ejemplos del propio autor: cómo se le ocurrió tal o cual historia, qué ideas desestimó, etc. Habla de cómo crear el lenguaje de razas alienígenas, manejar las reglas de la magia, el viaje en el tiempo, el punto en que acaba la ciencia y empieza la ficción... Muchos aspectos muy específicos y útiles, que en varias ocasiones servirán de respuesta a preguntas que o bien ya nos habíamos planteado, o íbamos a encontrarnos tarde o temprano.

Otra parte importante, el capítulo final, habla del mundo editorial, algo de lo que mucho se puede leer en internet, pero que pocas veces viene de parte de alguien tan autorizado, en lo que a prestigio y publicaciones se refiere. Bastantes referencias se centran en el mercado estadounidense, pero el resto de consejos pueden orientar muy bien a aquellos que quieran dar esos primeros pasos y no sepan por dónde empezar.

En definitiva, una excelente adquisición para leer a pequeños sorbos o de seguido, pero que seguro nos será de gran utilidad ya no solo si queremos trabajar uno de esos dos géneros, sino en cualquier caso que queramos escribir novela.


Sí, el dibujo que encabeza el artículo es del infierno. Pero un infierno como los de antes, con fuego, brasas, azufre y todas esas cosas que lo convierten en un lugar encantador porque, sin andar muy desencaminado, es más o menos en lo que consiste la revisión. Avisados estáis.

Nadie dijo que completar una tarea como una novela fuera algo sencillo. A fin de cuentas, cualquiera puede juntar palabras hasta hacer doscientas páginas, pero eso no es escribir, ¿verdad?

Antes de hablar de la revisión hay que distinguir dos modos en que uno se pone a escribir, en el primer momento, cuando se sienta ante el ordenador (por Dios, por Dios, decidme que usáis la tecnología a vuestro favor, que escribir a mano es muy romántico, pero no estamos como para desperdiciar utilidades). Hay quien escribe directamente "en limpio", todo lo limpio que puede escribir uno estando enfrascado en la producción; y hay quien escribe a cascoporro, produciendo sin parar, y luego ya en la revisión depura el texto.

Por muy bien que uno crea hacerlo en la primera escritura, nada nos va a librar de revisar varias veces ese texto que cuando escribimos la palabra "Fin" dábamos por terminado, y una vez hemos acabado esta primera fase es cuando realmente empieza el trabajo en serio.

Funciones de la revisión: 

La revisión en una novela tiene una doble función: corregir los errores (tipográficos, gramaticales o de otro tipo) de los que no se libra nadie, y modificar (a veces también corrigiendo) la parte argumental de la obra.

De lo primero no hay mucho que decir, más allá de aclarar que, cuanto más se lee, mayor conocimiento tiene uno de la gramática, y cuanto más escribe, más habilidad se adquiere con el teclado (artículo relacionado). Aparte de eso, hay que releerse mucho a uno mismo para darse cuenta de las muletillas que empleamos al escribir. Si te gusta la comparación de unas arrugas con los nudos de un árbol es correcto que la utilices, pero no que lo hagas cada dos páginas. Ha de tener cuidado extremo cuando además estas expresiones no son habituales y llaman la atención del lector, porque detectará con facilidad su reiteración. Encontraréis un ejemplo práctico de esto si leéis "El nombre del viento" y observáis que se mira "de hito en hito" con demasiada frecuencia o, en su continuación, "El temor de un hombre sabio", que la gente se cae "en un lío de brazos y piernas" o está permanentemente convirtiendo "su boca en una fina línea". Si Patrick Rothfuss no se libra de esto, no habremos de ser nosotros menos...

El otro aspecto de la revisión implica cambios más profundos, cambios que solo el autor puede hacer: variar la longitud de un capítulo demasiado corto o demasiado largo, añadir, eliminar o fusionar personajes, alterar el orden de ciertos acontecimientos... todo aquello que hace redonda la obra, y puede encumbrarla al Olimpo de la literatura (o a los éxitos de ventas, pero no siempre) o enterrarla entre los montones de rechazados de algún editor.

La profundidad de estos cambios y el momento oportuno para llevarlos a cabo dependen de la iteración en que nos encontremos. Veamos:

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Lo hemos visto ya en multitud de libros y películas, desde la saga de Harry Potter hasta El juego de Ender, pasando por la Crónica del asesino de reyes o El maestro Cantor: la acción se centra, durante toda la obra o una parte importante de ella, en una escuela, academia o similar. Así, aunque haya una historia principal, son pequeñas aventuras y dificultades las que se van cruzando en el camino de los protagonistas, mientras poco a poco se va avanzando en esa historia de fondo. Esto tiene varias ventajas y algunos inconvenientes, que pasamos a analizar a continuación.


Ventajas:

- Permite incluir diferentes aventuras dentro de una. Bien sea a modo de varias novelas de una saga, como ocurre con la obra de Rowling, o como piedras en el camino que Kvothe tendrá que salvar, este cambio permanente de conflictos aporta mucho dinamismo, y permite desarrollar por separado varias zonas de la escuela o grupos de personajes que añadir a la historia de forma escalonada. Especialmente práctico en sagas largas, en las que complicarlo todo desde el principio pudiera ser contraproducente, este recurso permite añadir mucha información poco a poco.

- Aparición de equipos. Aunque trataremos este recurso más adelante, la escuela se presta mucho a la distribución de los alumnos por equipos, clases, familias, funciones... de modo que podamos presentar varios de estos grupos para que el lector pueda sentir afinidad por unos, odiar otros, compadecerse de algunos o simplemente ignorar los que no sean "los buenos" y "los malos"; pero que inevitablemente crean un sentido de pertenencia. Atendiendo al público objetivo al que vaya dirigida la novela, este recurso puede llegar a ser muy útil.

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