Entrevista a Pablo Ferradas

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Pablo Ferradas, escritor de ciencia ficción juvenil
Pablo Ferradas alterna la pistola láser y la espada

Hola, Pablo, y bienvenido como conejillo de indias pionero a estas entrevistas a escritores de ciencia ficción juvenil. Antes de empezar con lo puramente literario, quisiera romper el hielo con la pregunta que tus hordas de fans se están formulando: ¿A qué se dedica Pablo Ferradas cuando no es escritor y youtuber?”

Mis hordas de fans son muy preguntones, como corresponde a los buenos aventureros ;).

Como muchos escritores, también tengo un trabajo nutricional (llamarlo “trabajo de Clark Kent”, queda más bonito). Yo soy enfermero de profesión. El oficio de cuidar a la gente tiene una gran “ventaja”: no está bien pagado, o al menos pienso que no está pagado acorde al nivel de responsabilidad, de formación para estar actualizado y de trabajo en largas jornadas o turnos antisociales… A decir verdad, tampoco conozco a nadie de ninguna otra profesión que no se queje de su sueldo ;P. ¿Dónde está la ventaja? Pues en que te obliga a buscarte la vida y a aprender a hacer muchas cosas diferentes para pagar las facturas. Unas experiencias te van abriendo las puertas a otras y lo mismo te encuentras con la jeringuilla en la mano, que dando clases, que colaborando con proyectos sanitarios escolares a nivel nacional, que publicando literatura juvenil… De esto último veníamos a hablar, ¿verdad? Me cuesta poco enrollarme ;D.

Ahondando más en esa otra faceta, tu canal de YouTube es muy popular entre escritores autopublicados y muchos que han salido con editorial, ¿a qué crees que se debe?

Empezaré diciendo que no tenía nada claro eso de ponerme delante de la cámara. Sin embargo, hay dos palabras que una experta en marketing llamada Ana González Duque me marcó a fuego en la frente: público objetivo. Yo escribo literatura juvenil y las redes que maneja mi público objetivo, mis posibles futuros lectores, son Youtube, Instagram, Facebook y, en menor medida, Twitter. Si quería establecer contacto con ellos, tenía que estar ahí.

No me puedo quejar. La acogida del canal ha sido muy buena. Aunque el hecho de que muchos de mis subscriptores sean escritores no dice mucho a mi favor en cuanto a la orientación de los contenidos del canal XD. En mi defensa argumentaré que gran parte de ellos son, además, lectores de literatura juvenil. Con Gen de Gnomo es un canal pequeñito que nació con la misma filosofía que lo hago todo: sin estrés. La idea es hacerlo crecer poco a poco sobre una base sólida de suscriptores. Hace poco leí un artículo de Excentrya con el que estoy completamente de acuerdo: hablando en términos puramente comerciales, de poco sirve un canal de Youtube, una cuenta de Twitter o un perfil de Instagram con miles de seguidores si no forman parte de tu público objetivo y, por lo tanto, no son candidatos a convertirse en futuras ventas (¿He comentado ya que esto de escribir no lo hago por hobby, sino por pluriempleo? ;D).

Los canales con los que más disfruto son aquellos que, independientemente del tema literario que traten, me arrancan una sonrisa. Antes de grabar el primer vídeo estuve analizando decenas de canales, pequeños y grandes. ¡Hay mucho talento ahí afuera! Descarté un montón de cosas que no quería ofrecer en mi canal y tomé notas de otras tantas ideas a copiar. Y todas esas notas tenían algo en común: pertenecían a los canales que me habían parecido más entretenidos. Porque al final vamos a Youtube a eso: a buscar entretenimiento. Alguien podrá discrepar “Yo también voy a buscar información o tutoriales…”. De acuerdo, pero hay muchas maneras de explicar las mismas cosas… ¿De qué profesores aprendiste más? Del que era un muermo o del que no sabía explicar nada bien, seguro que no.

Creo que el secreto último del canal (y diría de cualquier canal de Youtube) es que me lo paso bien grabando los vídeos. Y menos mal, porque por cada vídeo de siete u ocho minutos grabo más de veinte (como ves, tampoco se me da tan bien… bendita postproducción XD). Cuando disfrutas, eres tú mismo y se te ve más cercano al otro lado de la pantalla. A mí me extraña, y me hace gracia, cuando alguien se me acerca en una cena o en un festival y me dice “Es que eres igual que en los vídeos”… Claro, es que era yo XD.

Por último, ¿tienes algún tipo de formación musical? Lo que haces no está al alcance de todo el mundo (como yo mismo, sin ir más lejos)

Tengo formación musical a nivel de EGB. Con eso he ido tirando toda la vida chapurreando música en diferentes instrumentos. En mi familia cercana no había músicos, pero siempre hubo un teclado, después una guitarra, más tarde una flauta… y mucha curiosidad por sacar las canciones de nuestros grupos favoritos, o las bandas sonoras de las películas que nos hacían soñar, con lo primero que tuviéramos a mano para hacer ruido.

Mi relación con la música ha tenido los altibajos de cualquier aficionadillo. Podía pasarme varios meses enganchado a un instrumento hasta que el chapurreo se convertía en algo casi decente, y podía pasarme otros tantos sin tocar nada apenas… Lo mejor que me ha dado la música (aparte de ser capaz de coger cualquier pianito de juguete e improvisar de oído las canciones de los dibujos animados, para deleite de mis fans de un metro de altura) es que fue mi primer acercamiento adulto a la creación literaria. Por ahí tengo un montón de canciones, fruto de una adolescencia de poesía efervescente, que me ayudaron a expresar sentimientos y a exponerlos a los demás. Un aprendizaje que me vino de perlas para enfrentarme a desafíos futuros. Por ejemplo, atreverme a entregar mis novelas, aún a medio pulir, a los lectores cero.

Me has recordado que mi primera experiencia en Youtube fue, precisamente, un experimento musical. Hace un montón de años vi un vídeo en el que unos americanos tocaban clásicos del rock repitiendo una y otra vez los mismos cuatro acordes. Yo me vi capaz de hacerlo con temas del pop rock español, pero como me daba vergüenza salir en Youtube, grabé más de once minutos de audio e hice una especie de Powerpoint con imágenes de los artistas mencionados. Youtube era otra cosa entonces, porque sin hacer casi promoción y sin conocer a nadie conseguí más visitas en un mes que en seis meses de Con Gen de Gnomo, con todo lo que tengo montado ahora alrededor. Cuando llegué a las cuarenta o cincuenta mil visualizaciones hubo quien me escribió de la SGAE (al menos decía que era de la SGAE) amenazándome por infringir derechos de autor… Le respondí con una copia de tres artículos de la propia Ley de la Propiedad Intelectual que me avalaban y una explicación sobre lo bien que me había cuidado de no infringir ninguna ley antes de publicar nada. No obstante, retiré el vídeo y aprendí dos lecciones. Uno: si no te vas a dedicar a eso profesionalmente ni te va a reportar nada más que un engorde de tu ego, para qué tanto quebradero de cabeza. Dos: Haters gonna hate.

Mi última experiencia musical fue acompañar durante unos tres años a un grupo de versiones de rock tocando la batería. Era un instrumento que desconocía y al que siempre había tenido ganas, así que me puse las pilas, me aprendí su repertorio y empezamos a dar algún bolo a los pocos meses. Para hacer cualquier cosa bien hace falta formación y reconozco que como músico tengo muy poca… Como dije antes, gano mucho en postproducción. La tecnología hace milagros XD.

Pasando ya a tu última publicación, “La esfera imperfecta”, ¿has notado mucho todo lo aprendido con “La caja de Bernit” respecto no solo al proceso de escritura, sino también a la maquetación, corrección, publicación, etc?

La esfera imperfecta. Autor: Pablo Ferradas
La esfera imperfecta te está esperando

Por supuesto. El aprendizaje es continuo. Ambas novelas estaban escritas desde hacía varios años. La caja de Bernit es más reciente, pero La esfera imperfecta tiene casi veinte años ya. Malo sería que en ese tiempo no hubiera aprendido a hacer las cosas medio bien ;D. Por suerte, no soy ahora el escritor que era hace veinte años… ni siquiera hace tres años. Cada novela que escribes te obliga a formarte más, a explorar más. Cada libro es un paso adelante que te permite crear trabajos más finos y seguir mejorando en todos los aspectos.

En cuanto a la parte más técnica, la publicación de “La esfera imperfecta” ha sido un paseo comparada con la de “La caja de Bernit”. Aunque terminé un poco apurado para tenerla en la fecha que me había propuesto, recorrí el mismo camino en mucho menos tiempo. Tuve la fortuna de tener lectores cero de lujo como Chiki Fábregat, una gran escritora de literatura juvenil y coordinadora del departamento de Literatura Infantil y juvenil de la Escuela de Escritores de Madrid; trabajé con otro corrector fantástico, Víctor Sellés, que además me hizo la maqueta digital; volví a recurrir a la genial Vanesa Portocarrero para las ilustraciones y, de nuevo, me encargué yo de la maquetación en papel. Me costó algunos meses aprender a maquetar para sacar un buen trabajo en “La caja de Bernit”. Después de esa experiencia, me he vuelto muy tiquismiquis con las maquetaciones en papel y no quería ser el cliente pesado de nadie. Pero no a todo el mundo le molesta ese perfeccionismo, y así es como he terminado maquetando la edición en papel de “El escritor emprendedor”, de Ana González Duque, que está a punto de salir ;).

Otra ventaja que ha tenido “La esfera imperfecta” sobre su predecesora es que cayó sobre una estructura más consolidada, unas redes sociales trabajadas y un blog reformado. Si a eso le sumamos que “La caja de Bernit” tiene una buena base de lectores, se sigue vendiendo bien y recibiendo buenas reseñas… Ya se sabe que los segundos hijos tienen en camino más allanado ;). Aunque eso también supone un extra de presión. Imagina que “La esfera imperfecta” no cumpliera las expectativas. Menos mal que, a juzgar por las buenas reseñas, parece que también está gustando ;).

El target de una y otra es ligeramente diferente, ¿te fue muy costoso ese cambio de una a otra?

Mientras que el target de “La caja de Bernit” es un público middle grade o inicio de young adult (entre 11 y 13 años), el de “La esfera imperfecta” es a partir de young adult o new adult (de unos 16 años en adelante). Aunque, como siempre, eso depende del lector. Entre mis lectores hay muchas personas que duplican o triplican esas edades ;).

Otra diferencia notable es que “La caja de Bernit” es de género fantástico, mientras que “La esfera imperfecta” es de ciencia ficción. Y no todos los amantes de la fantasía son lectores también de historias en las que aparezcan viajes espaciales o artefactos futuristas.

Estas dificultades casi dan al traste con mis planes para dominar el mundo, que podrían resumirse en “Si te gustó “La caja de Bernit” con 13 años, crece un poquito más que con 16 vas a flipar”. Con lo que no había contado es que al lector de 13 años que le gustaba la fantasía con 13, igual con 16 quería seguir leyendo fantasía, no ciencia ficción. Por suerte, “La esfera imperfecta” está gustando incluso a lectores que no son asiduos a la ciencia ficción y que han confiado en mí después de leer mi primera novela.

Personalmente, abogo por los libros que sobrepasan el ámbito juvenil, ¿qué feedback tienes del público más adulto que la ha leído?

En la presentación de “La esfera imperfecta”, Chiki Fábregat dijo que, pese a tratarse de una novela juvenil (una novela concebida desde su inicio para ser leída por ese tipo de público), a ella le gustaba verla como una novela universal. Quizás porque no todos los protagonistas son personas jóvenes. En este libro también he utilizado un entramado de historias y en ellas aparecen conflictos que se dan en diferentes edades. Creo que por eso está funcionando bien entre el público más adulto. Al menos es lo que deduzco por sus reseñas en Amazon y Goodreads.

Néstor, Spark y Dirk son personajes con claroscuros, ¿quisiste concebirlos así desde un inicio, o viste como tomaban forma por su cuenta?

Yo soy escritor mapa. Esto significa que antes de ponerme a escribir ya conozco la historia y sus derroteros. Por lo menos a brochazos gordos ;D.

Para mí es vital que todos los personajes tengan claroscuros. Es la riqueza de conflictos internos lo que hace orgánico a un personaje. Qué desean de verdad, en lo más profundo de su corazón, y qué obstáculos deben superar para conseguirlo. Qué camino recorren y en qué personaje se han convertido al llegar a su destino, hayan conseguido o no sus objetivos.

A lo largo de su historia, todos los personajes deben ser capaces de sorprender al lector. Pero no de manera radical, haciendo algo que no tenga que ver con su naturaleza. Eso sería artificial. Un personaje debe ser capaz de sorprender reaccionando de manera orgánica a lo que está viviendo. Así el lector se sorprenderá, pero no le encontrará una falta de lógica a su comportamiento. Será capaz de empatizar con él incluso si no está de acuerdo con la decisión que ha tomado. Son el tipo de sorpresas que siempre han estado ahí aunque no hayamos sido capaces de verlas hasta ese momento. Ese es el tipo de personaje que quiero en mis historias.

¿Cuánto de ti hay en ellos?

Todo. Cuando me preguntan con qué personaje me siento más identificado no sé decidirme. Representan mis deseos, mis miedos, lo que amo, lo que odio…, mis conflictos del día a día mientras pongo lavadoras ;). Supongo que yo soy todos ellos o, mejor dicho, todos ellos son fragmentos que componen a un tipo alto y de barba pelirroja que escribe sus historias.

La novela entrelaza historias en tres momentos diferentes, ¿qué supuso esa dificultad adicional?

Supuso muchas reescrituras. La historia original era la historia de Spark y su tripulación. La escribí durante las largas horas de unas guardias en las que nunca pasaba nada, en uno de mis muchos pluriempleos. Iba a ser una historia de ciencia ficción, escrita en formato breve a propósito para presentarla a ciertos concursos. El problema fue que cuando la terminé me dio por pensar “¿Y qué pasará después?… Yo qué sé… ¿Unos veinte o treinta años en el futuro?”. Y en cuanto empezaron a fluir las ideas regresó la pregunta “¿Y en otros veinte o treinta años después?”. Por suerte lo dejé ahí, porque eso empezaba a oler a un “Cuéntame cómo pasó” versión futurista XD.

“La esfera imperfecta” nació con el cambio de milenio. Por aquella época yo leía la saga “Canción de Hielo y Fuego” aconsejado por mis colegas del World of Warcraft y se me ocurrió que sería buena idea dividir las tres historias e intercalar sus capítulos. Por ese motivo, en mi primera reescritura me vi obligado a dilatar la primera historia, que ya había escrito, y a escribir las otras dos procurando mantener el tono adecuado para que no hubiera altibajos al combinar sus tramas en una lectura lineal. A esa reescritura le siguieron otras tantas que fueron puliendo detalles y mejorando los engranajes entre unas historias y otras, dos décadas dan para mucho ;D.

Para terminar, háblanos de qué más podemos esperar de Pablo Ferradas, además de una ya anunciada segunda parte de “La caja de Bernit”, más a largo plazo: más libros, proyectos, intenciones que algún día quieres llevar a cabo…

La segunda parte de “La caja de Bernit” está solo planteada en escaleta. Sé que los jóvenes lectores están acostumbrados a consumir una novela detrás de otra, pero me temo que les voy a hacer esperar un poquito. Quiero que el resultado les merezca la pena, aunque les pille algo más mayores. Antes quiero terminar una novela de fantasía super heróica, que empecé hace tres años, dirigida a público new adult y que desata mi parte más friki. También participo con un relato en una antología que se publicará dentro de unos meses donde autores de géneros diferentes abordaremos un tema común. Una experiencia muy interesante.

Además estoy preparando algunos proyectos relacionados con la formación y recursos para escritores, y yo mismo estoy en continuo aprendizaje y formación para aprender a hacer las cosas cada vez mejor en este oficio.

Hay algún otro proyecto muy divertido por ahí, pero está todo en una fase tan inicial que aún no puedo contar nada ;).

Muchas gracias, Pablo, ten por seguro que nos veremos cuando vuelvas a tocar la ciencia ficción. ¡Un saludo!

Un placer haber sido conejillo de indias de tus entrevistas. Espero que, después del rollo que os he soltado, no se te pasen las ganas de seguir entrevistando a gente ;).

Un abrazo y nos leemos por ahí.

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