Tecnología del futuro

El abuelo de mi abuelo con las Google glass de 1940
El abuelo con unas Google glass de 1940
Tienes una novela de ciencia-ficción entre manos. Y para que sea apropiada al género tiene que tener eso: ciencia ficticia. Y empiezas a pensar. Es inevitable que te vengan a la mente ejemplos ya existentes que hayas leído en otras obras, pero eso no te obliga a caer en los mismos errores, no al menos en los más evidentes. Vamos a dar aquí unos pocos consejos para crear tecnología futurista creíble:


- La tecnología se da también en objetos cotidianos. Si le hubiéramos enseñado a un ama de casa de hace cincuenta años un aspirador de torbellino de esos que anuncian ahora por la televisión le parecería tecnología marciana. ¿Por qué nuestros nietos habrían de ver avanzar la tecnología solo en los centros corporativos? La forma de envasado, la posología de los medicamentos, las formas de entretenimiento... todo cambia con la suficiente tecnología.

- No hay por qué explicarlo todo. Es posible que se te haya ocurrido un genial sistema por el que el café pasa del grano al filtro de una forma higiénica instantánea y conservando el doble de su sabor, pero el lector no tiene por qué celebrar tus progresos. Los elementos tecnológicos en la ciencia ficción están ahí para crear ambiente, no para robarle protagonismo a la historia.

- Trátalo de forma natural. Incluso puedes darlo por hecho, y pasar de soslayo por cosas que el lector no tiene por qué entender. Según lo "ficcionero" que sea tu mundo habrá más o menos de estos elementos, pero acuérdate del punto anterior. Si le das mucho bombo y explicación a una thermomix que cocina en tres minutos un primer plato para doce personas, la cosa pierde la naturalidad que lo hace creíble. O al menos lo suficientemente creíble para quien habita ese futuro.

- Huye de lo evidente. Cada vez que aparece un coche volador en una película o novela de ciencia-ficción muere un gatito. De una forma cruel. Estamos de acuerdo en que está todo inventado, no hay que reinventar la rueda, y no por mucho madrugar amanece más temprano, pero desde los años treinta hemos conseguido ir a la luna, y nuestros coches siguen sin volar. Y quizá nunca lo hagan. Dale un giro d etuerca a lo que tienes imprimido a fuego en tu cerebro de lector, y pasa a ser revolucionario en tus inventos.

- Observa cómo se han ido dando los cambios recientes, de cara a mirar hacia delante. Pensemos en, por ejemplo, la telefonía móvil. En sus inicios, los avances fueron dirigidos a la miniaturización de los dispositivos (llegando a veces a límites verdaderamente ridículos) pero, con la llegada de las pantallas táctiles, ahora C.M.G.M.*. Hay que saber leer bien el curso de los tiempos si vamos a tirarnos a la piscina con una extrapolación de lo que ya hay, pero nadie dijo que fuera a ser sencillo.

En este punto mucha gente cita a Julio Verne como gran visionario de invientos, precursor de los avances, mente preclara del futuro y todo eso, pero no olvidéis que estamos hablando de un señor que no tenía ningún problema en estrellar una bala de cañón en la luna, sin que sus ocupantes sufrieran ningún daño, y no tuviera ni medio pensamiento de volver. Vamos, como aclaración, solamente.

Espero que con estos pequeños consejos vuestros mundos futuristas, alienígenas, o alternativos puedan ser más ricos en variedad, y consigan maravillar a vuestros lectores.

* Cuanto más grande, mejor.

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