¿Qué tengo que hacer para ser escritor?


Esta pregunta, tal y como la acabamos de ver formulada, se da en una de cada dos charlas de autores a las que vayamos, en cuanto se abre el turno de preguntas.

Brotan sonrisillas de los más maduros, y bajan las manos de otros, que tenían en ristre la misma pregunta. Lo que es invariable es la respuesta. La he oído de "boca" del twitter de Pérez-Reverte, y escrita de Orson Scott Card, pero todos vienen a decir lo mismo: Si quieres escribir, escribe.

Porque si nuestro sobrino de cinco años se nos acerca preguntándonos qué tiene que hacer para ser futbolista no dudamos al recomendarle que entrene, que entrene duro y a diario, y solo así quizá tenga una mínima posibilidad en un futuro para jugar en las grandes ligas. Porque, es eso lo que se quiere, ¿verdad? La pregunta indica "ser escritor", esto es: Vivir de la pluma de uno, hacerlo como profesión y dedicación exclusiva, y eso querido amigo, es jugar en primera división. Aunque no se venda tanto como Stephen King.

Lo que sí tenemos que tener en cuenta, y que el consejo inicial no dice, es que hay que leer. No se dice porque se da por supuesto, lo mismo que damos por hecho que nuestro sobrino ve fútbol, está al tanto de lo que es un córner o un fuera de juego, o qué jugadores de su equipo favorito saltaron al campo el otro día que obtuvo una victoria tan aplastante. Porque esa información es valiosa, porque alimenta los conocimientos del futbolista y, en nuestro caso, la capacidad del escritor. Depura sus expresiones, asienta sintaxis y gramática, amplía su vocabulario y estimula su imaginación.

Pero insisto, eso es algo que se da por supuesto. Si a tu sobrino no le gusta ver fútbol, o descubres que no tienes interés por leer libros, quizá es aconsejable que tanto él como tú os vayáis a dar un paseo y tomar un helado juntos, que a fin de cuentas, escritores y futbolistas ya quedaron bastantes por el camino...

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